Christmas Pudding (Pudin de Navidad)

El pudin de Navidad es el fin tradicional a la comida británica de Navidad. Pero ¿cómo se convirtió este postre y no otro en uno de los símbolos de la Navidad?

El pudin de Navidad tuvo su origen en el siglo XIV en forma de una especie de gachas, conocidas como “frumenty“, hechas para conservar carne o pescado, para lo cual se añadían frutas secas con alto contenido en azúcar, así como mantequilla, especias y vino. Este tipo de conservas eran muy adecuadas para ser preparadas con semanas de antelación.

Hacia finales del siglo XVI, estas gachas fueron cambiando a un pudin de ciruelas al que se le añadían huevos, miga de pan, frutas secas y también cerveza y licores para darle más sabor. Se convirtió en el postre típico navideño a mediados del siglo XVII. Progresivamente se fue abaratando el azúcar y con ello se hizo posible una mayor separación entre platos dulces y salados, y estos pudins poco a poco dejaron de hacerse con carne. Eso sí, es muy común el uso de la manteca en estas recetas (cuidado los vegetarianos), con lo que me da que pensar si lo verdaderamente navideño no será la manteca. Nosotros tenemos nuestros polvorones y mantecados.

En la era victoriana estos pudins se habían ya convertido en el pudin que se come hoy en día, no sólo por los ingredientes, sino también por su forma. En 1836, Charles Dickens lo describe como el elemento central de una comida navideña.

Para cocinar este pudin hay que ponerlo al baño maría durante varias horas. El alcohol que contiene, junto con el uso de azúcar moreno, hace que adquiera un tono muy oscuro. Se prepara con bastante antelación, desde un mes hasta un año antes. Cuando ya se ha cocinado, se mantiene en un lugar frío y seco y debe volverse a poner al baño maría para tomarlo caliente el día de Navidad.

A lo largo de los años muchas supersticiones han acompañado al Christmas Pudding. Una de ellas dice que el pudin debe cocinarse con trece ingredientes, representando a Jesús y sus discípulos. Otra, que cada miembro de la familia debería ayudar a mezclarlo por turnos, utilizando una cuchara de madera removiéndolo en dirección este-oeste, en honor de los tres Reyes Magos. Además, hay que pedir un deseo cada vez que se remueve, y esta reunión suele hacerse el domingo previo al adviento (cinco semanas antes de Navidad) se conoce como “Stir-up Sunday”.

Otra costumbre es introducir una moneda dentro del pudin. Quien la encuentre tendrá mucha suerte ese año.

Hay distintas formas de servir este pudin. Es muy común decorarlo con unas hojas y frutos de acebo, que también trae buena suerte. También es muy común calentar brandy y prenderle fuego en el momento de servirlo sobre la mesa. Se suelen acompañar además de salsa de brandy, salsa de ron, nata montada, natillas…

Aquí os dejo mi receta. Como veréis he sustituido la manteca por mantequilla. Sí, ya sé, ya sé que llego un poco tarde para estas Navidades (esto de empezar un blog no es tan fácil y lleva su tiempo aprender a hacerlo funcionar), pero ya habéis visto que podéis prepararlo para las del año que viene.

Ingredientes:

  • 1 taza de pasas
  • 1 taza de ciruelas pasas
  • 1/2 taza de guindas o de arándanos desecados
  • 1 taza de brandy
  • 3/4 de harina
  • 2 tazas de miga de pan fresco
  • 1 taza de azúcar moreno
  • 1/4 de taza de mantequilla, más 1 cucharada sopera para engrasar los moldes
  • 1/2 cucharadita de sal
  • 1/2 cucharadita de nuez moscada en polvo
  • 1/2 cucharadita de allspice (si no tienes, mezcla canela con clavo en polvo)
  • 1/2 cucharadita de jengibre en polvo
  • 1 taza de almendras, en láminas
  • 1 manzana, pelada y rallada
  • 2 limones (cáscara y zumo)
  • 4 huevos grandes
  • 1 taza de Guinness o de zumo de manzana

Elaboración:

  1. Mezclamos las pasas, ciruelas (cortadas en trozos pequeños) y guindas o arándanos en un recipiente de cristal. Vertemos una taza de brandy sobre las frutas secas y dejamos reposar durante 12 horas.
  2. Mezclamos la harina, migas de pan, azúcar moreno, 1/4 de taza de mantequilla, sal, nuez moscada, allspice y jengibre en un recipiente. Añadimos después las almendras, la manzana rallada y la fruta empapada de brandy a los ingredientes secos. Por último, añadimos la cáscara y el zumo de limón y mezclamos bien.
  3. En otro recipiente, batimos bien los huevos. Añadimos la cerveza negra o el zumo de manzana y mezclamos los ingredientes húmedos con la mezcla de harina seca. Mezclaremos bien añadiendo la mezcla poco a poco. Cuando la mezcla vaya estando lista es el momento de pedir a tu familia que te ayude a remover el pudin, sin que se olviden de pedir su deseo.
  4. Engrasamos dos recipientes de 15 cms de diámetro con mantequilla. Vertemos la mezcla en los recipientes hasta llenar dos terceras partes. Tapamos ahora los moldes con muselina o con papel de horno, y atamos una cuerda alrededor para asegurarnos de que queden bien sellados.
  5. Colocamos los recipientes al baño maría y añadimos agua suficiente hasta cubrir las tres cuartas partes de la altura de cada recipiente.
  6. Hervimos el agua a fuego medio-alto, para después reducir el fuego y dejamos nuestros pudins a fuego lento durante 5 o 6 horas, asegurándonos de ir añadiendo agua para mantener su altura.
  7. Quitamos los recipientes del fuego y dejamos que se enfríen hasta el día siguiente. Entonces podemos quitar la cubierta de muselina o papel, y ponemos una nueva cubierta; esta vez los envolvemos también con film transparente. Así podemos guardarlos en nuestra despensa (en un lugar frío y seco), bien tapados, hasta el día de Navidad.
  8. El día de Navidad, calentamos el pudin poniéndolo al baño maría otra vez durante 3 o 4 horas. A la hora de servirlo, calentamos de 3 a 4 cucharadas de brandy en un cazo, lo vertemos sobre el pudin y lo prendemos fuego para flambearlo.

Y este es mi pudin. Merece la pena probarlo (y el esfuerzo de cocinarlo).

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Galletas de jengibre y caramelo para decorar el árbol de Navidad

Todos los años me pasa lo mismo, que llego tarde a comprar los adornos navideños, porque en noviembre todavía no me sale pensar en Navidad. Pero este año la última hora la he solucionado con estos Ginger Men de galleta con tripa de caramelo. Me encanta el efecto de vidriera de catedral gótica que se consigue, sobre todo con las luces del árbol. También es buena idea hacer estas galletas para regalar. La receta es de la ex-modelo y ahora chef británica Lorraine Pascale. Ella utilizó moldes de estrella, pero yo me quedé con estos hombrecillos. La forma de las galletas y la decoración ya os la dejo a vosotros y a vuestra imaginación. ¿Qué os parecen?

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Si las guardáis en celofán durarán más tiempo y podréis esperar, como nosotros, al día de Reyes para comerlas.

Ingredientes:

  • 100 g. de mantequilla
  • 100 g. de azúcar moreno molido
  • 2 cucharadas de sirope o miel
  • 1 cucharada de jengibre en polvo
  • 1 cucharada de melaza
  • 1 cucharada de canela
  • 1 pellizco de clavo en polvo
  • 1/2 cucharadita de bicarbonato
  • 250 g. de harina
  • caramelos de colores intensos

Elaboración:

  1. En un cazo mediano calentamos a fuego lento la mantequilla, el azúcar moreno, el sirope o miel, el jengibre, la melaza, la canela y el clavo. Dejamos que se disuelva toda la mezcla unos tres o cuatro minutos, durante los que removemos todo el tiempo.
  2. Retiramos la mezcla del fuego y añadimos poco a poco el bicarbonato y la harina. Mezclamos hasta obtener una masa suave pero firme. Dejamos que se enfríe a temperatura ambiente unos cinco minutos.
  3. Ponemos la masa sobre una superficie de trabajo y la alisamos con un rodillo. Vamos volteando la masa y pasando el rodillo hasta que consigamos que sea de 1 cm. de grosor. Hay que trabajar rápido con la masa porque en seguida se seca.
  4. Entonces usamos los cortadores de galletas que queramos, uno para la forma exterior, y otro pequeño para el agujero interior. Ponemos las galletas en una bandeja de hornear.
  5. Picamos los caramelos en un mortero y ponemos montoncitos del caramelo troceado en el centro de cada galleta. Utilizaremos un color distinto para cada una de ellas.
  6. Horneamos a 180º hasta que las galletas se doren (en mi horno fueron unos 15 minutos).
  7. Dejamos enfriar las galletas y las decoramos con glaseado real (os pongo la receta más abajo) con una manga pastelera.

Para el glaseado real (yo utilicé la Thermomix):

  1. Necesitamos una clara de huevo y unos 200 g. de azúcar glas.
  2. Cascamos el huevo y separamos la clara.
  3. Colocamos la mariposa en la Thermomix y vertemos la clara en el vaso, añadiendo también 50 g. de azúcar glas. Programamos 10 segundos a velocidad 4. Rebañamos con la espátula lo que queda en las paredes del vaso.
  4. Pesamos otros 130 g. de azúcar glas y ponemos la máquina a velocidad 4 sin tiempo. Vamos añadiendo poco a poco el azúcar a cucharadas. Probamos la consistencia cuando estemos a punto de acabar el azúcar del cuenco, y si la hemos conseguido, no añadimos más azúcar. Si, en cambio, la mezcla está aún demasiado clara, añadimos todo el azúcar del cuenco.
  5. Ponemos la mezcla con una espátula en una manga pastelera con boquilla para decoración. También podemos coger papel de horno y hacer con él un cono, del que cortamos la punta para que pueda salir el glaseado.

Como mis galletas necesitaban poco glaseado (sólo ojos y boca), y me sobraba mucho, cogí otras galletas que tenía por casa y las decoré para aprovechar todo el sobrante. Y así hice estas bolas de Navidad.

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Feliz Navidad!!!

Las Navidades en UK se parecen, en lo básico, a las nuestras, eso sí, más cortitas, porque a los ingleses no les visitan los Reyes Magos, sólo Santa Claus (o Father Christmas). Tampoco se estilan los belenes, pero no les faltan los árboles de Navidad y muchas, pero que mucha luces, en las casas y en las calles. Las luces más famosas en todo el Reino Unido son las de Oxford Street en Londres, que se encienden a comienzos de noviembre. Os dejo una foto de un viaje que hicimos hace ya un tiempecillo, de Regent Street, que si conocéis Londres ya sabréis que cruza con la calle Oxford en Oxford Circus. Londres 0261 Christmas significa literalmente “Misa de Cristo”, y eso nos recuerda que se celebra el nacimiento de Jesús, como cualquier Navidad en cualquier parte del mundo, obviamente. Para celebrarlo también cantan villancicos, o Christmas Carols y son también muy populares los Nativity Plays o representaciones teatrales en las que se escenifica el nacimiento de Jesús. Cantar villancicos en las calles u otros lugares públicos es una de las tradiciones más antiguas del Reino Unido, y se remonta a la Edad Media cuando los mendigos cantaban estas canciones a cambio de dinero, comida o bebida. En la actualidad, se sigue yendo de casa en casa a cantar villancicos para recaudar fondos para obras benéficas. El villancico más famoso es White Christmas de Irving Berlin, con más de 350 millones de copias vendidas (en formato disco o partitura).

Por supuesto, no me puedo olvidar de los mercadillos navideños, que me encantan (como diría J., “a tí te encanta todo lo que sea mercadillo”), y que tienen lugar durante las cuatro semanas de adviento. Su origen lo encontramos en Alemania y Austria. Estos mercados fueron muy populares hasta que Oliver Cromwell prohibió la celebración de las Navidades entre 1647 y 1660 (quería que la celebración se ciñera únicamente a la ceremonia religiosa). En la era victoriana volvieron a resurgir mercados en los que se vendían adornos y otros productos relacionados con la Navidad, pero no se les consideraba como mercadillos navideños como tal. El primero en resurgir fue el de Lincoln, en el este de Inglaterra, y ya lleva 30 años. Aquí os dejo una imagen del Christmas Market de Bath, a los pies de la abadía. Londres 0309 La gran celebración también gira en torno a una mesa repleta de comida, pero para ellos la comida principal es la que se come el día de Navidad, ya que no celebran tanto la Nochebuena como nosotros. Aunque sí alargan la celebración un día más, ya que el día 26 es Boxing Day, que tiene su origen en la Edad Media. Se traduce como “día de las cajas” y parece ser que en este día las clases nobles entregaban cajas con comida a los pobres. La comida más popular es el pavo asado, con stuffing (relleno) y acompañado de verduras (son muy típicas las coles de bruselas), patatas asadas y salsa de arándanos.

Los dulces que no faltan son los mince pies, o pastelitos rellenos de fruta. En su origen también se rellenaban de carne, de ahí su nombre (mince meat se refiere a la carne picada) y una conserva de frutas hecha con manzana, fruta seca (pasas o sultanas), especias y manteca. Hoy en día los mince pies no contienen carne, aunque muchos no son aptos para vegetarianos por la manteca. El postre principal es el Christmas pudding, o pudin de Navidad, cuya receta suele pasar de generación a generación en muchas familias. Esencialmente incluye frutas secas, especias y mucho alcohol, lo que hace que se conserven durante meses. De hecho se dice que lo mejor es empezar a preparar el pudding del año que viene durante las navidades presentes. Es lento de cocinar, puesto que tiene que estar al baño maría durante varias horas, y eso hace que muchas veces algunos se decidan por comprar un pudding ya hecho. Cuando se disponen a comerlo, lo vuelven a calentar y lo flambean con brandy. Lo suelen acompañar con alguna salsa, como natillas, salsa de brandy, crema de limón, nata montada… Yo este año he hecho un par de ellos. Para la receta, tendréis que esperar a la siguiente entrada.

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