Dónde comimos en nuestro viaje a Londres

Lo prometido es deuda y aquí tenéis, por fin, la entrada en la que os cuento dónde comimos en nuestro viaje a Londres. Sabéis lo que me gusta la gastronomía británica, y no podía dejar de aprovechar la oportunidad.

Por supuesto, y como seguro que ya os estáis imaginando, uno de los restaurantes elegidos fue el Fifteen de Jamie Oliver, en Old Street. Dicen que su cocina es elegante, rústica y honesta y que su comida hace que nuestros sentidos den un giro desde los sabores clásicos y nostálgicos hasta los nuevos e inspirados platos ideados por sus jóvenes talentos. Es en este restaurante donde Jamie Oliver ha ayudado a cientos de jóvenes que se han criado en entornos difíciles y con pocas oportunidades a desarrollar una carrera y aprender el oficio. Además, todos los beneficios del Fifteen se destinan a la fundación de Jamie Oliver, cuyo principal objetivo es una mejor educación sobre la alimentación en todo el mundo para promover la salud. Pero vuelvo a lo que nos interesa. ¡La comida! Como diría el propio Jamie… “absolutamente deliciosa, maravillosa, fantástica, increíble, ohhh, wow…”.

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Sólo os he puesto las fotos de la pechuga de pato con naranja roja y aceitunas negras y de la mousse de chocolate orgánico con naranja sanguina y nata, porque las demás fotos salieron movidas (¡qué desastre!), pero también probamos las croquetas de pato, el salmón ahumado con eneldo y semillas de mostaza como entrantes, y también las costillas con calçots y queso cheddar y el pastel de pera asada con helado de yogur. Os puedo contar que el pato se deshacía en la boca, lo que no me extraña por la técnica que usan cocinando la carne, que si no entendí mal marinan y cocinan lentamente durante horas. Reconozco que suelo disfrutar mucho más los platos más vegetarianos, pero fui totalmente conquistada por estos platos. Y los postres, exquisitos. Siento deciros que si tenéis la oportunidad de ir al Fifteen no podréis probar los mismos platos, porque cambian la carta con frecuencia, pero lo disfrutaréis igualmente.

El otro restaurante del que os quiero hablar pertenece al grupo de restaurantes, de otra de las estrellas culinarias británicas, Gordon Ramsey, el Heddon Street Kitchen. Esta vez no cenamos, sino que degustamos el típico brunch. Como no podía ser de otra manera, yo opté por unos huevos benedictinos (si habéis visto algún programa de la edición de Masterchef de Estados Unidos lo entenderéis, por la insistencia de Ramsey en saber cocinar huevos escalfados y la salsa holandesa) con salmón ahumado, y J. la tostada de aguacate. La única pena fue no probar el postre, pero estábamos llenos y no era cuestión de ponernos malos. Las raciones eran generosas pero sobre todo fuimos unos incautos porque nuestros estómagos ya habían estado picoteando esa mañana.

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En Notting Hill intentamos ir al restaurante de Bill Granger, pero había que hacer una larga espera porque no admite reservas… Y supongo que el sábado, el día estrella de Portobello Market, no era el mejor día para ir. De todas formas, ahí os dejo la foto de Granger & Co. La próxima vez será…

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Como comida tradicional de pub de toda la vida tuvimos la suerte de probar las típicas salchichas con puré de patatas (llamadas bangers and mash) y un delicioso pudding de toffee en el Victoria Pub de Paddington.

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El resto de recomendaciones culinarias las dedicaré al sector pastelero y dulce. en Borough Market encontraréis Konditor & Cook, donde opté por este maravilloso Spiced Brownie. Ya sabéis que adoro los brownies y este estaba definitivamente a la altura.

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También os recomiendo ir a The Hummingbird Bakery. Nosotros nos pasamos por la sucursal de Portobello, pero hay varias en Londres. Probamos el Pumpkin Chai Cupcake y un Cheesecake Brownie. Volveré porque son muchos los cupcakes que quedan por probar.

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Pero el mejor de todos los dulces que pude probar fue en uno de los establecimientos de Kingly Court. Era un steamed pudding que compartí con mi amiga E. y Dios mío!!! No tengo palabras. No podía creer lo bueno que estaba.

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Espero que os haya gustado esta pequeña selección y que os haya dado  algunas ideas si viajáis a la capital británica. La oferta de Londres es tan grande que hay miles de sitios donde elegir.

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Mi viaje a Londres (segunda parte)

Mientras este pasado domingo veíamos desde casa la maratón de Londres, no podía dejar de recordar nuestro último viaje, del que todavía me queda por contaros la segunda parte. No os creáis que se me había olvidado. ¡Por supuesto, que no! Sobre todo porque me he pasado los últimos días editando el resto de fotos del viaje y entregada a mis cuentas de tumblr e instagram, donde podréis encontrar más fotos. Reconozco que cada vez estoy más enganchada a este apasionante mundo de la fotografía para blogs, del que me queda mucho por investigar y aprender.

Pero vamos a volver al grano, es decir, al viaje… Como ya pudisteis ver, los dos primeros días nos centramos en la zona de Westminster, St Paul’s y el Southbank.

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El fin de semana tocaba ir a un mercadillo y el elegido esta vez fue el de Portobello. Portobello Market es uno de los mercadillos de antigüedades más grandes del mundo, así como uno de los mercados más famosos de Londres. Además de antigüedades, también hay muchos puestos de comida, ropa y otras tantas cosas. Para llegar allí dimos primero un paseo por Hyde Park, desde donde nos dirigimos a Notting Hill para tomar Portobello Road, calle que da nombre al mercado. Por supuesto, la recorrimos toda, hasta llegar a Ladbroke Grove. Y no nos fuimos con las manos vacías, ¡claro que no!

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Por la tarde, después de un breve descanso en el hotel, fuimos en sentido contrario, dispuestos a cumplir nuestro objetivo de no utilizar ningún medio de transporte. Porque no hay nada mejor que pasear, pasear y pasear por Londres. De Marble Arch cruzamos Oxford Street hasta Oxford Circus, para adentrarnos por las calles aledañas a Carnaby Street y Chinatown. Fue un recorrido nada planeado y una tarde dedicada a algunos de nuestros amigos residentes allí (¡qué alegría volver a veros!).

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Y como no, acabamos cruzando el río otra vez para pasear nuevamente por el Southbank, pero esta vez de noche. Llegamos hasta London Bridge, y vuelta otra vez andando hasta Hyde Park, os lo creáis o no. En este escenario nos pareció que merecía la pena desgastar la suela de las zapatillas y olvidarnos de la Oyster.

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El domingo amaneció nublado, pero aún así, quisimos cruzar Hyde Park hasta Hyde Park Corner.

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Descubrimos por casualidad Shepherd Market, una pequeña plaza con boutiques, restaurantes y pub victorianos. Se encuentra cerca de Piccadilly, en el corazón de Mayfair.

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Y desde Piccadilly subimos por Regent Street, una de mis calles preferidas de Londres, ya que es una de las primeras que vi de la ciudad. Todavía recuerdo la impresión que me causó. Sí, sí, me dejó completamente boquiabierta.

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Tomamos el típico brunch en Heddon Street Kitchen, uno de los restaurantes de otro de los chefs más famosos del Reino Unido, Gordon Ramsay. Prometo contaros la experiencia próximamente.

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Unas comprillas más por Oxford Street…, y de vuelta al hotel para coger las maletas y volver al aeropuerto. Os recomiendo el Heathrow Express, porque desde Paddington se tarda muy poco en llegar y además, los operarios son de lo más majos y eficientes. Sin ellos creo que no hubiéramos volado porque recuperaron la mochila en la que llevábamos los pasaportes, que nos dejamos olvidada en el tren… Somos muy despistados, es verdad, pero yo creo que esta vez lo que nos pasaba era que nos queríamos quedar en Londres. Nos consuela saber que volveremos pronto, porque de una u otra manera siempre encontramos una buena excusa para regresar.

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Así estábamos nosotros, ¡en la luna!

Mi viaje a Londres (primera parte)

Justo cuando escribía la entrada sobre la Semana Santa en el Reino Unido, mi ordenador decidió apagarse repentinamente para no volver a encenderse. Ooopsie!!! Resulta que estaba lleno de virus porque jamás lo había formateado (¿de verdad que hay que formatear los ordenadores una vez al año?) y confiaba en que funcionaría por siempre. Claramente, era algo que no iba a pasar. Pero no creáis que esta fue la razón (además de las vacaciones de Semana Santa, claro está) por la que he desaparecido del blog durante estas semanas. Los planetas se alinearon y surgió un repentino viaje a Londres. ¡El primer viaje a UK desde que empecé la aventura de Crazy for UK y nada más y nada menos que a mi queridísimo Londres! ¡Qué suerte la mía! Han sido sólo cuatro días, pero han sido intensos y bien aprovechados, ya que no hemos parado de patear esta ciudad tan mágica, que de tantas veces vivida y visitada es un poco como volver a casa. Y como no, os he traído muchas y muy bonitas fotos. No soy fotógrafa, pero esta ciudad es de lo más fotogénica y pocas fotos pueden quedar mal. Pues en Londres me planté un jueves de marzo, concretamente en la orilla norte del río Támesis a la altura de Blackfriars, y esto es lo que vi hasta que llegué al Big Ben y las Houses of Parliament. Veréis que no pude quitar el ojo al London Eye. Me encantaría mostraros aquí más fotos (según J. me pesaba el dedo índice), pero para no abusar he hecho una pequeña selección, y podréis encontrar más fotos en mi cuenta de tumblr y, como no, en instagram. DSC_4801DSC_4823 DSC_4824 DSC_4848DSC_4857 Aunque no os lo creáis, conseguí llegar al Big Ben, y la Abadía de Westminster, donde reconvertida a turista, hice la visita guiada, que estaba a punto de empezar. Me encantó presenciar toda la historia que ha pasado por esta emblemática iglesia. Si vais a Londres y queréis entrar en Westminster Abbey para hacer la visita a su interior, no vayáis con prisa porque aquí encontraréis una concentración de toda la historia británica: no en vano, es la iglesia donde se celebran las coronaciones reales, así como un lugar de entierro y conmemoración de figuras ilustres de la historia del Reino Unido. DSC_4863 DSC_4864 DSC_4899 Como se me hacía tarde, dejé para otra ocasión la visita al Parlamento, al que también se puede entrar, y como había ya un poco de hambre después de tanto turismo, fui hasta Borough Market, el mercado más famoso de Londres, en London Bridge. Llegué ya casi a la hora de cerrar pero aún así mereció la pena. DSC_4932 DSC_4935 Desde aquí inicié uno de mis paseos favoritos en Londres, el del Southbank, el paseo por la orilla sur del Támesis. El mercado de Borough es el sitio ideal para empezar el paseo (o terminarlo, si se hace en dirección contraria): desde aquí pasaremos por la catedral de Southwark, el Golden Hinde (el galeón de Francis Drake), el museo de Clink Prison, el Globe Theatre o la Tate Gallery, y eso sólo hasta el puente del Milenio, que es donde yo volví a cruzar a la orilla norte. Pero también os aconsejo seguir hasta el puente de Embankment, desde donde tendréis unas preciosas vistas del Big Ben y el London Eye, o incluso llegar a Westminster Bridge, y así pasar ya a pie de calle por los mismos. DSC_4955DSC_4968 DSC_4981 DSC_4994 Cruzando el Millenium Bridge me pareció increíble ver cómo el pasado y el presente se juntaban a un golpe de vista con el teatro de Shakespeare, el Globe, por un lado, y The Shard por otro, y volví a enamorarme de la catedral de St. Paul’s, que a esas horas de la tarde reflejaba las luces del atardecer. De aquí volví al hotel a prepararme para la cena, nada más y nada menos que en el Fifteen de Jamie Oliver, pero eso lo dejo para próximas entradas. DSC_4999DSC_5020DSC_5026 El viernes hice una ruta algo más desordenada, sin ningún plan. Empecé el día visitando la iglesia de Temple, que es la iglesia templaria que aparece en El Código Da Vinci. Y de aquí volví a pasear por St Paul’s, donde me encontré también a la oveja Shaun, para subir hacia Holborn, el Museo Británico, Russell Square, la British Library y acabar volviendo por Bloomsbury hacia Covent Garden, que estaba tan animado como siempre. DSC_5115 DSC_5203 DSC_5210DSC_5213DSC_5233DSC_5239DSC_5244DSC_5256 DSC_5260 DSC_5262 DSC_5275 DSC_5273 DSC_5281 DSC_5289DSC_5292