Un poco de historia sobre la monarquía británica

Como ya os comentaba en mi última entrada, llevo unas semanas más alejada del blog porque está siendo tiempo de cambios y nuevos proyectos. Uno de ellos ha sido el curso de fotografía que hice la semana pasada con Carol Yepes y Mariló Valle en Guardando Tesoros. Me ha encantado y os recomiendo sus talleres. Y espero que podáis ver muy pronto mis progresos en este apasionante mundo de la fotografía. Dios mío todo lo que se puede pedir a una cámara, y todo lo que se puede aprender.

Y con todos estos ajetreos me he perdido ciertos acontecimientos importantes en el Reino Unido, como han sido las elecciones o el nacimiento de Charlotte Elizabeth Diana, la princesa de Cambridge, a principios de mayo, y quiero aprovechar este nacimiento real para hablaros un poco sobre la monarquía británica.

Aparte de su hermano mayor, George, el título de príncipes de Cambridge, lo llevaron con anterioridad el príncipe George de Cambridge, que nació en 1819, y sus hermanas mayores las princesas Augusta, nacida en 1822, y Mary Adelaide Wilhelmina Elizabeth, nacida en 1833, nietos del rey Jorge III. Fue Mary la hermana que pasó a la historia por su gran interés en las obras benéficas, lo que la llevó a ser conocida como “la princesa del pueblo”, sobrenombre que también se brindó a Diana de Gales más de un siglo después. La princesa Mary es bisabuela de la reina Isabel, por el matrimonio de su hija mayor, también llamada Mary, con Jorge V.

Princesa Mary de Cambridge

La princesa Charlotte de Cambridge es cuarta en la línea de sucesión al trono británico, y es princesa gracias a que la Reina Isabel II actualizó las leyes que discriminaban a las mujeres de la familia real británica, que no podían ser distinguidas como princesas a menos que fueran descendientes directos del rey o la reina, sólo como lady (señora). La reina Isabel tomó esta medida antes de conocer que la duquesa de Cambridge estaba embarazada por primera vez, usando lo que se conoce como Letters Patent, uno de los instrumentos de poder extraparlamentario por el que un soberano o presidente puede otorgar un título o estatus a una persona o corporación. Con la modificación legal plasmada en la Succession to the Crown Act de 2013 la princesa Charlotte seguirá siendo la cuarta en la línea de sucesión, incluso si sus padres tuvieran otro hijo varón.

Isabel II lleva 63 años en el trono, con lo que sólo es superada por la reina Victoria, que permaneció en el trono durante 64 años. La familia real británica pertenece a la dinastía Windsor, pero son varias las dinastías que han ocupado el trono de Inglaterra.

Athelstan es considerado como el primer rey de Inglaterra ya que fue durante su reinado, en el siglo X, cuando se unificaron los reinos anglosajones, dando lugar al Reino de Inglaterra. Durante un tiempo se sucedieron reyes daneses y reyes sajones, hasta que, en 1066 subió al trono Guillermo, duque de Normandía, tras la conquista normanda. La dinastía normanda perduró hasta que la dinastía Plantagenet subió al poder en 1154, tras la disputa entre la nieta de Guillermo, Matilde, y Esteban de Blois, sobrino del rey (fue el hijo de Matilde, Enrique II, el que ocupó finalmente el trono).

Después de que el último Plantagenet, Ricardo II, fuera obligado a abdicar, la corona pasó a dos ramas secundarias de la dinastía Plantagenet: primero la Casa de Lancaster y posteriormente la Casa de York. La dinastía acabó finalmente en 1485, con la muerte de Ricardo III. Ambas casas, la de Lancaster y la de York, se enfrentaron en la Guerra de las Dos Rosas, la guerra civil que ensangrentó a Inglaterra durante el siglo XV. Ambas familias pretendían el trono de Inglaterra, como descendientes del rey Eduardo III.

La Guerra de las Dos Rosas finalizó cuando Ricardo III fue derrotado en la batalla de Bosworth Field en 1485. La victoria fue para un demandante al trono de la casa de Lancaster, Enrique Tudor, que se casó con Isabel de York, sobrina de Ricardo III e hija mayor de Eduardo IV, con lo que ambas casas quedaron unificadas. Enrique VII fue el primer rey de la Casa Tudor, dinastía que gobernó Inglaterra hasta 1603, y remonta su origen al siglo XIII. Los monarcas Tudor transformaron el reino en el estado poderoso del Renacimiento que iba a dominar gran parte del mundo conocido. Durante esta dinastía Inglaterra emergió como poder político y marítimo y es aquí donde podemos situar el principio de la expansión colonial inglesa. La casa Tudor tuvo su fin al morir Isabel I sin descendencia.

Enrique VIII

Isabel I

La sucesión de Isabel I recayó en su sobrino el rey Jacobo VI de Escocia, que reinó sobre Inglaterra como Jacobo I, convirtiéndose así en el primer representante de la Casa de Estuardo de los reyes de Inglaterra. La última Estuardo fue Ana I, que se convirtió en la primera reina de Gran Bretaña (las coronas de Inglaterra y Escocia se unificaron) e Irlanda. En 1714 falleció sin descendencia directa, sucediéndola su pariente lejano Jorge I, con el que dio comienzo la Casa de Hanover, dinastía de origen alemán.

La Casa de Hanover era la dinastía reinante cuando tuvo lugar la fundación del Reino Unido en 1801, y siguió en el trono hasta 1901, fecha en la que murió la reina Victoria I y ascendió al trono su hijo Eduardo VII, perteneciente a la dinastía Sajonia-Coburgo-Gotha, renombrada en 1917 por el rey Jorge V como Casa de Windsor durante el transcurso de la Primera Guerra Mundial, adoptando este nombre británico frente al anterior nombre de origen germánico, puesto que entonces el Reino Unido estaba en guerra contra Alemania.

La Reina Isabel II en 1953

Espero que este artículo os haya parecido interesante. ¿Os gustaría saber más sobre la monarquía británica? Hay mucho que contar. Puede que los Tudor, por ejemplo, se merezcan unos párrafos más. O tal vez ¿os gustaría ver cómo se retrata la literatura inglesa estos sucesos históricos? Shakespeare es buen ejemplo de ello, con sus obras sobre los reyes británicos. Pero me temo que eso tendremos que dejarlo para futuras entradas.

Shakespeare - Henry V

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Downton Abbey

A la espera de la sexta temporada, que no se estrenará hasta el próximo otoño en el canal británico ITV, estamos todos los seguidores de Downton Abbey. Este drama de época nos sumerge en la vida de una gran mansión inglesa a principios del siglo XX. Con él no sólo hemos vivido las intrigas de Lord Grantham y su familia, los Crawley, sino también las de los criados de la casa.

Esta serie consiguió ya en su primera temporada, que sólo tenía 7 capítulos, una media de 10 millones de espectadores en el Reino Unido. Este éxito ha hecho que muchos otros países se interesen por la serie, entre ellos España. Aquí se emitió primero en Antena 3 y luego en Nova. Y hemos podido ver la serie en dual, que siempre es un regalo del cielo si te gusta escuchar el acento británico tanto como a mí.

La acción de Downton Abbey comienza con la noticia del hundimiento del Titanic y desde este momento vamos a presenciar otros hitos históricos, que además tienen su repercusión en la jerarquía social británica. La primera temporada comienza en 1912, al final de la era eduardiana; en la segunda (1916-1919) vivimos la I Guerra Mundial, la pandemia de la gripe española y el escándalo Marconi; en la tercera (1920-1921), el período de entreguerras y la formación del Estado Libre de Irlanda; en la cuarta (1922-1923), el escándalo Teapot Dome; y las elecciones generales en el Reino Unido de 1923, la masacre de Amritsar o Jallianwala Bagh y el Putsch (alzamiento) de la cervercería de Munich son los hitos históricos que presenciamos en la quinta temporada (1924). A la casa llegan también los primeros teléfonos y aparatos eléctricos, los ecos del feminismo y del socialismo, y una serie de novedades y cambios sociales a los que sobre todo se opone Lady Violet, condesa viuda de Granthan, interpretada por Maggie Smith, sin que su hijo Robert Crawley o Carson, el mayordomo, se queden atrás con sus reticencias a los cambios.

Desde el primer capítulo la trama gira en torno a la incertidumbre sobre el futuro heredero del título, las tierras y la fortuna. El primer heredero muere en el Titanic, suceso con el que comienza la serie, y desde entonces Robert Crawley tiene que buscar a su nuevo heredero, al que encuentra en un primo lejano, Mathew Crawley. Y no os cuento más, porque merece la pena ver la serie.

La ambientación cumple con lo que se espera de una producción británica porque han cuidado hasta el más mínimo detalle. Y para recrear este mundo la inversión tuvo que ser alta: cada capítulo contó con un presupuesto de más de un millón de libras, lo que convierte a Downton Abbey en la serie más cara que había producido nunca ITV. Esta atención al detalle está en todo: por ejemplo, las cartas que les escriben a los personajes están escritas con la tinta y el papel correspondiente a la época. Incluso el contenido cumple con su propósito, a pesar del hecho de que la carta nunca la leerá otra persona que no sea el actor.

No os podéis tampoco perder esa atención al detalle en el vestuario. Todas las noches los personajes se ponen sus trajes de gala para la cena. Además, vamos a presenciar la moda de los años 20 en todo su esplendor, uno de los períodos más emocionantes en los que a moda se refiere, ya que el papel de la mujer en la sociedad cambió drásticamente tras la I Guerra Mundial. La libertad que las mujeres fueron ganando se refleja en su ropa, que se volvió también más libre y más sencilla. Sybil, la hija pequeña de Robert y Cora nos impacta cuando se presenta con una falda pantalón a la cena familiar. Tiempo después Mary nos sorprende con su corte de pelo.

La casa es una importante protagonista. Downton Abbey es en realidad el castillo de Highclere. La Downton Abbey ficticia está en el histórico condado de Yorkshire: incluso se ha especulado sobre la localización exacta de esta mansión imaginaria, por los pueblos que se mencionan a lo largo de la serie, y se dice que estaría entre Easingwod, Ripon y Thirsk, en el norte de Yorkshire. Pero la verdadera, el castillo de Highclere, se encuentra al sur de Inglaterra, en Hampshire. Y lo mejor de todo, es que ¡se puede visitar! Pero me temo que eso no será posible hasta 2016 porque las entradas para este verano (no está abierta todo el año) acaban de venderse en su totalidad. Si tenéis la suerte de ir, reconoceréis no sólo el maravilloso exterior de la casa, sino también muchas de sus estancias. Sin embargo, si esperáis encontrar aquí las estancias de la servidumbre no lo lograréis porque se recrearon en los estudios de Ealing, ya que las cocinas originales de Highclere ya no existían.

El rodaje de Downton Abbey ha devuelto a Highclere, de alguna forma, su época de apogeo. En 1906 trabajaban allí un ayuda de cámara, un mayordomo, 14 lacayos, 25 criadas, 25 jardineros, dos chóferes y 3 chefs. Hoy en día, la plantilla sólo está formada por nueve personas. Pero con el rodaje, la casa vuelve a estar repleta de gente otra vez.

Como curiosidad os cuento que el castillo de Highclere era la residencia del quinto Conde de Carnarvon, que junto con Howard Carter, descubrió la tumba de Tutankamón. Es por esto, que en Highclere podéis encontrar una exposición sobre Egipto. La familia Carnarvon ha vivido en Highclere desde 1679. La casa actual se construyó en 1842 por Sir Charles Barry, que también construyó el Palacio de Westminster en Londres. Actualmente los habitantes de la casa son el octavo Conde de Carnarvon, George Herbert, ahijado de la reina Isabel II, y Lady Fiona Carnarvon. Es Lady Fiona quien se encarga de los asuntos y eventos de Highclere. Además, escribe un blog en el que cuenta cosas sobre la vida en Highclere, y no sólo eso, sino que fascinada por la historia de Highclere, también ha escrito tres libros: los dos primeros sobre el quinto Conde de Highclere y el último sobre Lady Catherine, quien curiosamente también era americana, como Lady Grantham.

La serie tiene otras muchas localizaciones, y una muy repetida es la casa de Isobel Crawley, madre de Mathew Crawley, cuyo exterior es la antigua rectoría de Bampton, en Oxfordshire, pero los interiores se ruedan en Beaconsfield!!! Pongo estas exclamaciones porque conocemos muy bien Beaconsfield: hemos ido allí varias veces a visitar a unos amigos. Gracias John y Jenny por recibirnos tan bien cada vez que vamos.

Downton Abbey está escrita y producida por Julian Fellowes, ganador de un Óscar por Gosford Park en 2001, un drama sobre la aristocracia inglesa ambientado a principios de los años 30, donde también trabajó con Maggie Smith. La idea de Downton Abbey surgió en el 2007, en una cena en la que Fellowes se reunió con el productor Gareth Neame. Su deseo era adaptar a la televisión la novela de Fellowes Snobs, pero en los dos años que lo llevaban intentando, no habían conseguido financiación para ello. Neame entonces sugirió a Fellowes volver al mundo de Gosford Park. Fellowes no pareció muy emocionado con la idea en un principio, pero la casualidad o el destino hizo que en esos momentos se encontrara leyendo To Marry an English Lord, sobre chicas americanas que habían llegado a Inglaterra a finales del siglo XIX para casarse con algún aristócrata inglés. Fellowes no podía dejar de pensar si ese aparente cuento de hadas no se convertiría en pesadilla, cuando 25 años después esas mismas chicas se encontraran en una fría casa inglesa añorando su tierra natal. Y así fue como todo empezó. Semanas después Fellowes empezó a escribir el guión de Downton Abbey, que gira en torno a la familia Crawley y cuyo heredero al título de Lord Grantham, Robert, está casado con Cora Levinson, una rica heredera americana.

¿Qué les deparará en la sexta temporada? Muchos rumores dicen que será la última, aunque sinceramente espero que no sea así.

The Imitation Game (Descifrando Enigma)

Tras la entrega de los Oscar 2015 este pasado domingo, esta semana os tenía que hablar de cine, justamente de la película ganadora del Oscar a mejor guión adaptado. Si todavía estáis a tiempo no os perdáis The Imitation Game (Descifrando Enigma), película británica ambientada en la Inglaterra de la II Guerra Mundial. La película narra una historia real que te atrapa desde principio a fin, y mucho más si te gusta todo lo que rezuma aires y elegancia británicos.

Para aquellos que todavía no hayáis visto la película, no os quiero destripar su argumento, aunque algo sí que os puedo contar. La trama gira en torno al prodigioso matemático Alan Turing, considerado como precursor de la informática moderna. La película nos hace un retrato brillante del personaje de Turing, del que nos cuenta tres momentos muy importantes de su vida. Comienza en 1952, cuando Turing es arrestado por sus tendencias homosexuales, tras ser imputado con los cargos de “indecencia grave y perversión sexual”, hecho que truncó su carrera. También nos hace viajar retrospectivamente a la adolescencia tardía de Turing, cuando estudiaba en el internado de Sherborne en Dorset, tiempo en el que desarrolló una estrecha amistad con un compañero un poco mayor, Christopher Morcom, primer amor de Turing. Pero The Imitation Game se centra sobre todo en la época de la II Guerra Mundial, durante la cual, Alan Turing es reclutado para dirigir un variado equipo formado por investigadores, lingüistas, campeones de ajedrez y oficiales de inteligencia cuyo objetivo es descifrar los códigos secretos nazis contenidos en la máquina Enigma, algo imprescindible para ganar la guerra.

Es la clase de película que el cine británico sabe hacer muy bien, en el que la minuciosidad en los detalles históricos es extrema. La cuidada ambientación traslada completamente al espectador a Bletchley Park, la mansión victoriana que se convirtió en la institución militar en la que se realizaron los trabajos de descifrado de los códigos secretos nazis.

Bletchley Park

La película se rodó en Inglaterra a lo largo de ocho semanas y, además de Bletchley Park, otras localizaciones fueron Londres, Oxfordshire, Buckinghamshire y Dorset, incluyendo una mansión victoriana que en su día fue la casa de Ian Fleming, una base de la RAF en desuso, la estación de King’s Cross, y Sherborne School, donde se educó el joven Turing, con algunos interiores filmados en estudios situados en Middlesex.

El reparto es también muy destacable, con Benedict Cumberbatch a la cabeza en el papel de Alan Turing. Cumberbatch es un actor al que se le da bien representar a personajes de gran ingenio, como es también el caso de su papel como Sherlock Homes en la serie homónima de la BBC. En ambos casos Cumberbatch consigue hipnotizarnos simplemente mientras le vemos pensar. La interpretación que realiza en esta película ha sido universalmente aclamada, y es que es el alma de The Imitation Game. Aunque partía como uno de los favoritos, finalmente no se ha llevado la estatuilla dorada, pero eso no hace que su interpretación sea menos brillante. Le acompañan Keira Knightley en el papel de Joan Clarke, también muy alabada por su interpretación. El resto del reparto lo forman Mathew Goode, Charles Dance, Mark Strong y Allen Leech. Está dirigida por el noruego Morten Tyldum.

The Imitation Game es una película que te atrapa, te emociona y no te deja indiferente. Turing, en palabras del propio Cumberbatch, debería aparecer retratado en los billetes, tal es su importancia y su gran contribución a la Historia. Sin embargo, Alan Turing es un personaje poco conocido. Esta película sirve como un bonito y sincero homenaje a su recuerdo.

Si os ha gustado la historia y queréis profundizar en ella, os recomiendo que leáis Enigma de Robert Harris, aunque no es el libro en el que se ha basado la película, que tomó como referencia la biografía de Alan Turing escrita por Andrew Hodges, también titulada The Imitation Game.